viernes, 4 de octubre de 2013

En ésta noche...

Qué tristeza cuando peco,
que tú no estás.
Qué tristeza si te pienso
desnuda,
y en la penumbra si fuerzo la vista
buscándote...
No,
tú no estás.

En ésta triste noche,
de este cuatro de octubre, tan animal.
Como Hernández hizo en soledad.
En esa siesta de otoño,
de aquél olmo colosal.

Tú, mi lejano tesoro,
tú que deberías, y no,
no estás.


Bajo un techo,
en éste cuatro de octubre tan animal.
Te pienso e imagino,
sin trapos y mentiras
abrazo, tan solamente a ella.
Mi más fiel y leal compañera,
a mi sola soledad.


Ah y, si llegas, y no me ves,
si me imaginas, y no me ves.
Sonríe, que el recuerdo es
esa garrapata que se engancha, y no otorga libertad.



En ésta noche,
cuatro de octubre, tan animal.
Te me presentas tú, mujer
de senos jóvenes.
Y yo tan triste,
tan fiel,
a mi vieja amiga, leal a mi...

Mi sola soledad.