viernes, 27 de diciembre de 2013

Recuerdos

Tengo el recuerdo de una mañana fría, el despertar tarde
y ausente.
Recuerdo una ilusión, sin recordar la hora, pero sí el día.
Recuerdo la mañana helada, pero mis manos calientes.
Sin mencionar la llegada de aquel día,
queriendo olvidar y nada más que olvidar.

Me recuerdo a mi pensando, pensando en silencio
por las hienas.
Recuerdo un dolor inusual pero precioso.

Recuerdo un libro lleno de letras, y páginas.
Pero fíjate, no te recuerdo a ti.

Recuerdo un corte en la axila el día de mi sexto cumpleaños.
Recuerdo lágrimas y mi madre reír.
Recuerdo...
Recuerdo una tarta.

Recuerdo, recuerdo mis calles por primera vez repletas de nieve.
Recuerdo una cámara de vídeo.
Recuerdo mis manos mojadas arrojando a mi hermana bolas de nievo.
La recuerdo enfadándose.
Me recuerdo riendo.

Recuerdo un mal día,
un día triste.
Recuerdo ver entrar a mi madre con sus ojos encharcados por la puerta

de la casa
de mi abuela.
Recuerdo una mala noticia.
Recuerdo llorar con mi hermana pequeña.
Recuerdo un rato después... sonrisas.
Mi hermano había adoptado crías de gato.
Recuerdo día después,
una tristeza grande.
Recuerdo después de siete años
mi madre no está recuperada.

Recuerdo personas, personas importantes,
me hacían feliz.
Recuerdo que al crecer, quedarme solo.

Recuerdo una felicidad brillante
al conocer mi tierra.
Recuerdo Andalucía como otro sentimiento.
Recuerdo Cádiz como un corazón de repuesto.
Recuerdo haber conocido sus fiestas,
los carnavales.
Recuerdo sus coplas, sus pasosdobles
y mis escalofríos.
Recuerdo lágrimas  escuchando sus letras.
Recuerdo Cádiz como mi puerta a la libertad.
Me recuerdo sonriendo...

Recuerdo en esos meses conocer bien a una persona,
que me ha ayudado tantísimo.
Recuerdo una tal María Carrasco.
Recuerdo como sus risas y las mías  se unían y se creaban más.
La recuerdo enseñándome a tocar la guitarra.
La recuerdo enseñándome flamenco,
cantando fandangos.
Recuerdo mis vellos como escarpias.

Recuerdo mis despertares los más bellos de mi vida en Jerez de la Frontera.
Recuerdo como ese aire limpio,
y el huerto de mi abuelo.
Siendo yo pequeño ayudando a mi tío.
Recuerdo sus gallinas en su corral,
me recuerdo echándoles comida.
Recuerdo de más pequeño en ese mismo lugar,
la matanza de un cerdo.
Y recuerdo a mi padre conmigo.

Tengo ahora mismo muchísimos recuerdos en los que no caigo.
Pero sobretodo,
recuerdo mi infancia como un pañuelo blanco y con olor a rosas
y mi vida actual como un callejón del que se puede salir
y en el que estoy intentándolo.

Recuerdo oír a mi madre llorar
verla llorar
sentir que llora.
Me recuerdo haciéndola reír.

Me recuerdo desconociendo a mi hermano.
Duro como mi padre.
Y aun si conocerle bien,
adorarlo.

Recuerdo a sus hijos y yo jugando con ellos sin parar.

Me recuerdo a mi
sabiendo que los recuerdo son fragmentos de una vida en proceso de crecimiento.
Y sabiéndolo,
llenar mi vida ya sea de disgustos o buenos momentos.
Pero me recuerdo valiente y así me veo.

Recuerdo que los recuerdos son los fragmentos de una vida.

viernes, 4 de octubre de 2013

En ésta noche...

Qué tristeza cuando peco,
que tú no estás.
Qué tristeza si te pienso
desnuda,
y en la penumbra si fuerzo la vista
buscándote...
No,
tú no estás.

En ésta triste noche,
de este cuatro de octubre, tan animal.
Como Hernández hizo en soledad.
En esa siesta de otoño,
de aquél olmo colosal.

Tú, mi lejano tesoro,
tú que deberías, y no,
no estás.


Bajo un techo,
en éste cuatro de octubre tan animal.
Te pienso e imagino,
sin trapos y mentiras
abrazo, tan solamente a ella.
Mi más fiel y leal compañera,
a mi sola soledad.


Ah y, si llegas, y no me ves,
si me imaginas, y no me ves.
Sonríe, que el recuerdo es
esa garrapata que se engancha, y no otorga libertad.



En ésta noche,
cuatro de octubre, tan animal.
Te me presentas tú, mujer
de senos jóvenes.
Y yo tan triste,
tan fiel,
a mi vieja amiga, leal a mi...

Mi sola soledad.

jueves, 18 de julio de 2013

Sentimientos

Corazón virgen.
aquel que no es de enamorar-se.

No ha tenido la desgracia de conocer el amar de un loco.
Miedo a ahogarse.

Seré un maleducado por no presentarte.
Pero me importas.

No soy tan ruin, mujer.
Aquella persona casta, virgen,
sea su corazón y encuentren una ''boca ligera''.
Que por bellas palabras sea un eyaculador precoz;
ella, la mujer,
perderá hasta la razón.

Con ellos dos, el tiempo se paró.

Tic y tac dejaron de dictar.
La felicidad no entiende de relojes.
No saben dar la hora.

Tristeza somos tú y yo,
corazón mal desvirgado.
Y aquel eyaculador precoz de palabras,
borracho.
Almas malheridas.

Él dejo de escribir,
por encontrar con ella,
juntos,
una salida.

lunes, 8 de julio de 2013

Una maldición.

Densa niebla
la del corazón.
No hay luz que la traspase,
ni si quiera la de la razón.

Seré yo que,
perdí el juicio.
Estará por algún cajón.

Densa niebla,
la que tengo al rededor.

Su corazón que,
me escupió.

Una bala.
Una sien.
Dos locos enamorados sin saber de quién.

Me pierdo en la bruma de los que fueron tus ojos.
Me pierdo en el sin sentido que sientes que haces llamar ''amor''

Esa es,
es
es.
Y será
mi maldición.

martes, 18 de junio de 2013

Oscuras y al vuelo.

Negrizas aves graznan, todas en circulo;
buscan saciar su apetito, con algo de mi viejo huerto.

Hay un guardían inmóvil.
que no se puede mover.
Negrizas aves graznan,
y no le temen ni a él.

A eso no le llames amor, criatura.
Porque cuervos son.

Negrizas aves graznan,
cuervos gritan al amanecer.

Yo, que no era de amar.
Que le temía.
Por eso de poderme ahogar.

Se alimentaron de mariposas en mi estómago;
tendieron a nacer.
Cuervos son.

Negrizas aves graznan,
porque odian leer.
No soportan ver a; nuestros corazones arder.

jueves, 13 de junio de 2013

Cartas(II)

Como ya dije, o escribí.
Enamorarse es un suicidio.

Hace unas semanas me llegó aquél sobre, en él; un par de hojas con letras desordenadas.
Y para desorden el mío al leerlas.
Para mi bendita mala suerte, cayó ese día en un jueves.
Nada más y nada menos un jueves de los que abres los ojos sobre las 12:07 y sientes que en tu boca habita un vertedero.
Un vertedero de palabras mal sonantes.
''Joder que asco, vaya mierda de vida. Bueno vida.. a esto no se le llama vida, ¡SE LE LLAMA CAÍDA!''

En fin, tu lo piensas y te levantas.
El suelo frío, y yo cagándome en dios, perdón.
Te quieres hacer el desayuno, la casa sola. Como a veces te gusta, como a veces detestas..
Un vaso, el cartón de leche, viertes la leche en el vaso, lo metes en el microondas, un minuto.
Pasas de cacao y mierdas, leche blanca.

12:32 Mientras te has levantado, te has lavado la cara ''arreglado'' y estar totalmente desayunado.
Ya es hora de que bajes al buzón a mirar.
Lo escrito de esa mañana de lectura y falso romance escrito; http://desidiasconelcorazon.blogspot.com.es/2013/05/cartas-i.html

Después de haberme encontrado las cartas que escribí esa mañana de jueves que también es la de hoy; decidí vestirme, no iba a estar en pelotas todo el día.

Pasé el mediodía y media tarde en mi casa viendo la caja tonta comiendo porquerías.
Por fín, mi esperada noche, las 20:16 salgo y piso la calle.
Cojo mi camino calle abajo, buscando a alguien de quién enamorarse por solo una noche.
No encontré ni a Dios.
Entre antro y antro no había por donde echar un polvo. Perdón, enamorarse.

Total, me cansé de buscar, me fijé en un bar cualquiera, fue uno en concreto que me llamo bastante la atención, entre.
Había lo normal, gente sentada charlando apoyadas en mesas de madera antiquísimas, camareros dando brillo a los vasos, otros echando a borrachos sonrientes..
Lo típico, yo me puse en la barra, la barra era de madera también, brillaba como un lucero, se veía hasta mi horrendo reflejo.
Pedí lo normal, una cerveza.
Una cerveza que se convirtió en un par de chupitos, ese par de chupitos resultó que se hicieron cinco, y esos cinco acabaron siendo piedras del peor Whisky que tenían allí por aquel entonces.
Entre en el bar a las 21:42
Desde que empecé a observar entero el bar, sin dejarme una persona. Fijándome en cada rostro, hasta apoyarme en esa barra y ver aquel monstruo del espejo que no había en esa barra..
Se hicieron las 22:11.

Algo que casi  o comento es como iba vestido; vaqueros oscuros, una camisa gris, como el cielo de esa misma mañana en la que me levanté, una chaqueta de cuero marrón, y unas simples zapatillas con también un mal color, un blanco grisáceo que acabaron cogiendo con el tiempo.
Pero si os fijáis en los bolsillos de la chaqueta, llevaba el sobre con las cartas, sí.
Me emborraché leyéndolas, o me emborraché, y borracho las empecé a leer. (Jajajaja)

Una vez las leí completamente ebrio, volví a mirar la barra.. eso me dio que pensar, claro.
Por un momento tenía miedo de que otro chaval más joven que yo, hiciera lo mismo que YO, y que los borrachos que vi cuando entré; el pensara lo mismo de mí, como yo pensé lo mismo con esos dos hombres.
Pero tan pronto como giré la cabeza, el bar estaba vacío, vacío, como mi pecho.
Las sillas todas subidas, un par de camareros barriendo el suelo.Y uno de ellos, que fue la única persona que me dirigió la palabra ese día, esa noche.
Que las únicas palabras que me tendió fuesen; ''¿Buenas noches, ¿que va a tomar?'' y ''Perdone, si es usted tan amable, larguese.''

Ahí vi que el chavalín tampoco pilló cacho.
Me largue borracho y feliz.
Después de un largo día salí de ese bar a la 1:15.
La cama que dejé deshecha me esperaba impaciente.

jueves, 30 de mayo de 2013

Cartas (I)

Por que será.
Será que le tengo miedo al buzón desde la primera vez.
Un día cualquiera, por la mañana.
Tocan al timbre, yo recién despierto me levanto rápido a abrir, a preguntar.

Pregunto con mi voz ronca, mañanera, desgastada.
-¿Quién?
Y que me contesten.
-El cartero.

No me extraño, no me sorprende, es el cartero.
Una vez irse, yo bajo a ver mi buzón.
Veo cartas del banco, publicidad, postales.
Pero entre todo eso, veo mi nombre.
Mi nombre con una letra peculiar, femenina, por supuesto.

No sé, nunca me habían escrito.
Me quedé extrañado y las subí arriba. Puse las otras encima de la mesa y la ''mía'' me la quedé y me la llevé a mi cuarto, a mis cuatro paredes.
Una vez me senté, me quedé pensando, mirándola pensativo. No sabía,
no sabía si abrirla y leerla o quedarme ausente más tiempo.

Decidí abrirla. Ese momento fue como si se hubiera parado el tiempo, el sobre lanzó un olor que me mecía . Me meció el corazón y el sentido
Me aventuré a sacar las esa carta que había.
Ese olor.. olor fresco, a una rosa recién regada..

Quise leerla, y lo hice. Me llevo unos minutos leerla.
Ya que me impactó, me impactó eso de enamorarse sin conocer.
Eso me pasó.
Enamorarse de cuatro letras, llámalo así.
Me hizo el amor sin tocarme, me folló sin grapar su piel a la mía.
Me desvirgó el alma sin palabras dichas de por medio.

Ojalá soñara, ojalá estuviera falto de amor, o borracho.
Y al día siguiente sólo me despierte con una cogorza horrible.
Pero no, esa carta, esa maldita carta..
Me hizo creer en eso que a las personas temen, y no es la muerte.
Aunque en algo se parezca.
El amor, el amor escrito.
El amor en un par de líneas.
El amor garabateado con letras y en un folio blanco.

Ojalá, y solo ojalá te convirtieras en humo. Y tu en mi boca.
O seas cerveza y me sepas amarga.
Pero me he enamorado, y eso se mata muriendo, y yo..
yo no se morir.

martes, 30 de abril de 2013

I

Húmeda la cama
empañado el cristal,
con Alaska en los pies
no veo,
no siento claridad.

A poco de congelarme estoy.
Perdóname si te miento,
pero
es difícil vivir sabiendo quién soy.

Ventisca fría,
y pies descalzos.
Que triste noche,
sin tus cálidos pasos.

No es poesía,
es frío sentido.

Sentido es lo que le falta a esta letra,
para poder escribir sin dolor ninguno.



No, no es soledad si tú estás sentando esperando(la).

El agua cae,
y no son las nubes.
Es la ducha,
ella se está aclarando.

¿Y si ella sale?
que te sonría, la beses, y la abraces, gilipollas.

Sí, triste es,
bien lo sé.
Pero y qué.

Que no hay caricia que no me arranque parte de mi piel.
Que con su voz, tan dulce,
susurrante,
puesta en mis oídos.

Como si fuera miel en paladar,
o el olor de un buen vino.



Si la quiero es por una razón;

me sabe despeinar perfectamente el corazón.




domingo, 28 de abril de 2013

jueves, 11 de abril de 2013

De cháchara.

Sal por sangre,
no hay sal que no amargue.

Amarga la soledad,
no hay día que no se nuble este vendaval.

Vendaval por no llamarlo ''vida''
a esto no se le llama vida,
se le llama caída.

Cicatriz por cicatriz,
no quieras entenderme,
porque va por ti.

No sé,
¿que hora es?
total; perdí el tiempo cuando te perdí a ti.

Llámalo mentira pero,

Es que no te quiero.





martes, 2 de abril de 2013

La chica del bar.

Amanda era una chica normal,
no sé que hizo para ir a ese bar.

Amanda era inocente y no sabía lo que era amar,
no sé en que pensó al ir a ese bar.

Amanda..
Esa chica que apareció en el bar,
la pobrecilla hizo de sus ojos un mar.

Amanda no sabía escribir..
pero sufría como la que más.

Amanda decía que era 'normal'.
pero nadie en su sano juicio se atrevería a amar.

''Amanda destrozó un corazón''
Sí, el suyo.
Nada más por lo que llorar.
A Amanda le encantaba el piano, pero se partía con solo prepararse para tocar.

Amanda.. esa chica del bar,
Que de tristezas la vistieron tantos hijos de puta.

Amanda era risueña,
pero de pobre caminar.

A Amanda le encantaba que mis castigadas manos caminaran por su costillar.

Amanda era la chica que entro por la puerta de aquel bar,
y de la que no debí enamorar.

Amanda era...
era esa mujer que ni si quiera estaba por montar.

Amanda era esa de allí,
esa típica chica que agachaba la cabeza para no mirar.

Amanda temía a los monstruos;
Y no me tenéis porque señalar.

domingo, 24 de marzo de 2013

En el bar.

Es tarde.
(Ya, y qué)
''Te vas a congelar''
;Ya me abrigan los recuerdos.
''Te vas a quemar con ellos''
Pues nena; tráeme el extintor.

''No quiero perderte''
;Me he perdido hasta yo.
''Me apetece quererte''
No estoy para dolor.
''Hazme tuya''
Lo siento; mi amor es piel de uva.

''Lo dices por que me odias, ¿no?''
;O tal vez sea por que aún abunda el rencor.

''Eres un poco rarito..''
;O quizás solo busque algo que aún nadie haya escrito.

''Mira.. mejor me voy..''
;Espera mujer, que no estamos ni el la segunda copa.
''Es quee.. me das miedo, ¿sabes?''
¿Temes a los monstruos?
''No te he entendido''
Que si me temes.
''¿Perdón?''
;Anda, sal de mi copa.
''¿Qué copa?''
(..)
;¿Y tu quien eres?
''Pues Amanda. Mira, da igual. Me voy.''
¿Cómo? pues no te veo cara de enamorada eh, Amada.
''No, no. Amanda, me llamo Amanda''

;Camarero, para mi el peor Whisky que tenga. Y para ella.. ¿tu que quieres Amanda?
''Yo.. yo no tengo mucha sed..''
;Hazme caso, pidete mucha agua, que aún queda mucho para que acabe el sueño, y acabaras sedienta.
(..)
Que bello silencio. ¿escribes?
''Puees.. no, la verdad es que no''
¿Y te gusta leer?
''La verdad es que leer, leo muy poco, no es que me guste mucho''
;Entonces, ¿para que vives?
(..)
''Yo debería de irme..''
;Pero nena, si solo vamos por la cuarta copa, y aún queda mucho para mi décima muerte. Quédate.

(No sé, cogió el bolso y se fue. Que raras son las mujeres. Están locas)


viernes, 15 de marzo de 2013

Noches de Jazz.

Son noches, sí. Pero sin soñar, esas son mis noches de Jazz, que se basan en crear escritos para que te dejen sin hablar.
Hablar de historias de amor sin saber besar, irónico como efímero.
Para efímero los besos que no me das, que me saben a daños que no saben dañar.
En noches como esta me encuentro yo solo, y amodio a la soledad.
Buena es, pero jodida también.
Jodido como el frío en tus manos.

Y es que en noches como esta me pido que Lucille visite a mis oídos, de nuevo.
Que King acaricie las cuerdas y tocar un poema con ellas, que te deje helado, y los ojos calados.
Me lo pido mucho.
Por que lo necesito, necesito lágrimas de tristeza también. Eso es bonito, querer llorar y no poder.
Y pedirte que Lucille te acaricie los oídos.
(Y los ojos)
3:05 No tengo su voz pero escucho ''Why sing the blues''.
3:15 No tengo su piel y la mía pegadas, pero escucho ''I need you so''
3:18 No tengo mis manos y las suyas entrelazadas, pero escucho ''Bad casi of love''
3:22 No tengo mis pies y los suyos haciéndose como si se amaran, pero oígo, y veo a King reír, y sonreír.
3:23 No le escucho susurrar, pero escucho ''Blues man''
3:29 No siento que está conmigo pero escucho ''When love comes to town''
3:35 No la veo, pero veo a King mimando a Lucille para escribir ''All over again'' con bellos acordes.
3:38  No siento su culo encima mío, pero sigo escuchando a Lucille, y los bajos de la banda sonar.
3:41 Tampoco escucho gémidos, ni siento placer, pero escucho ''Just like a woman''
3:44 No veo su sonrisa, pero nuevamente escucho a King hablándole al público, riéndose.
3:48  Se me hace el tiempo efímero mientras la noche se basa en ''King of blues''

Sigue la noche con los ojos como platos, y no por eso tiene que dejar de onar Lucille. Claro que no, sigue sonando, me hace feliz.
Me hace falta, ya que la tengo enfadada sin tenerla. No me entiendes.
No es culpa mía que siempre acabe apareciendo entre estás cuatro letras.

3:52 Me siento menos solo si escucho ''A whole lot of loving''

Perdón, ¿por dónde iba? ¡ah sí! que no es culpa mía que siempre la mencione mudamente entre estas letras.

3:54 La noche me saca sonrisas. Pero el charco de los ojos se mantiene, y sólo vamos por ''Don't answer the door''

Podría dormir, pero la noche la hicieron para sincerarte frente a la hoja.
Tengo memorias encajonadas en el pecho, y frases bien colocadas en la cabeza.
Y es que mis noches de Jazz no las cambio por nada.
Si me dicen por un viaje sin ida, acabaría diciendo que sí, pero mentiría volviéndolas a escribir.
''I love you to'' que suenan como sabe la miel pura. 

4:05 Que bien se escucha, y que felicidad transmite el público coreando a King con ''You are my sunshine''
4:07 King tarareando, y el público cantándole.
4:10 Si cierro los ojos, y sigo escribiendo a la vez que escucho ''Darling, you know i love you'' los brazos como escarpias.
4:12 Y entonces después de tanta ''tristeza'' llega a mis oídos ''Rock me baby''

Se hace bonita la noche si me da por pensarte, y dictar mi concierto favorito.

4:17 Se acaba esto, aunque aún le queda un rato, sonando ''Key to the higway''
4:20 Suena bonito si King pronuncia ''Good bye baby''
4:22 Se acaba, ya. Del todo, y se despide preguntando ''One more?'' y deleitando al público con ''The thrill is gone''

Acabando esto y no querer cerrarlo, sublime King, como siempre.
De 4:26 a 4:34 El publico aplaude con auforia y King solo puede decirles ''Thanks so much, i love you'' y acabarlo agradeciéndolo todo ''Thanks you so very much'' es lo único que sale de él, y querer tocar UNA más ''Guess who'', pero antes de hacerlo presentando a su banda. En las guitarras, y saxos.

Así acaba está noche;
4:37 King por último toca ''I want you say go machining'' y al final, sus ultimas palabras;
''Mi guitar, Lucille. My name B.B King''



Así son mis noches de Jazz.
Gracias King.



José Fernando Cuadrado Ruiz.

jueves, 7 de marzo de 2013

Locura, y romanticismo.

A la sombra de un alma andaluza, los olivos acarician al viento, dejando que el Sol los ilumine.
Bello cielo aquel con nubes, el azul es precioso, pero nos gustan las delicadezas, y las nubes es una de ellas, pero aún así; que bonito esta el cielo vestido de grises.

Sensaciones como;
Como estar a manos del olor a frambuesa, de los escalofríos que me entran al leerla.
Como un día gris como hoy se vuelve luminoso, y sonríen hasta los murciélagos.
Como una sensación te mece, y mece, hasta dormirte.

Música de los más grandes y el mismo olor, vuelven a tapar esto a lo que llamo corazón.
No es que llueva, que llover, llueve. El problema es que no hay paraguas.
Pero es pura hipocresía aquello cuando decimos que nos encanta la lluvia. Y eso mis propias nubes lo saben.
Tampoco me entenderías si te dijera que amo el asfalto, ¿verdad? claro que no me entiendes, es un completo sin sentido.
Y es que nos encanta todo lo imposible. Decimos que lo anhelamos, pero en realidad jamás lo hemos saboreado. Es compleja la hora de hablar, decirte que me sabes a miel, o a mentiras.
Mentiras dulces como el caramelo. Es dulce aquello que hago cuando escribo, cierro los ojos y no me siento, ¿es locura? yo creo que no querida.
Como el saxo y Lucille me embriagan la noche, escribo borracho.
Que se mecen así mismas las palabras salidas de esos labios rojos, tan finos, que por ellos vivo.

No me llames humano, ni persona. Los humanos no están locos, crecí siendo un monstruo, y aquí sigo, en mi pequeño armario de madera.

Créeme cuando te digo que es metáfora. Que yo soy un gran monstruo, y en esos armarios yo no quepo. Aunque quepa mi alma, pero me da miedo dejarla sola, no estoy para notas de suicidio. Y mucho menos para desidias con el corazón, ya me entiendes, discusiones. Pero no las de enamorados, esas son demasiado tristes, lo mío es más soga y dudas. Ya me entiendes, Sahara y poca agua. ¿no? ¿tampoco?
Si supiera leer lo entenderías  ¿que pasa? ¿es que no se puede escribir sin saber leer? ¿pero no te he dicho que esto son sin sentidos?

Te cuesta entenderme, con esa cogorza, natural.. te han dado garrafón querido corazón.

Ten cuidado con los bares que visitas, que no dejan entrar a falsos poetas, y tu eres un sombra en un fondo blanco.
¿A quién no le inspira un agradable olor?
Sus cartas están hartas de que las huela, y las lea, pero es que me encanta.
Y es que cada vez que las huelo me viene una imagen suya sonriéndome. No dejo de imaginarme con ella.
No quiero ser pesado, pero a este corazón le falta un trocito, quizás tu no me entiendas, pero ella sí.
Tanto tiempo sin escribirme.. ¿me estaré volviendo viejo? esa opción mejor descartarla.
O tal vez, se me este olvidando esa esencia, ese toquecito a lo que yo llamo 'escribir', o es que soy muy despistado y no se donde lo habré puesto.

En que pocos días me he aprendido su letra, tan redonda. (Que hasta el sobre huele a frambuesa)

Besar la ultima hoja, en ella tatuada dos labios de color rojorosado.
Y es que ella tiene razón;
''Al fin y al cabo, siempre nos quedará buscarnos en los armarios''.



                                       ''Mi más valioso tesoro, tres cartas,  un sobre, y su púa''
                                                            Jose Fernando Cuadrado Ruiz.            

miércoles, 13 de febrero de 2013

Sueños

;Dice ser del falso poeta que sueña con viajar en una cama, una cama de 90cm.
90cm que nos sirven para viajar los dos juntos, donde queramos. O dónde quieran nuestros sueños.
El placer de soñar lo dos despiertos.
Donde dos almas se miran desnudas pensándose una a otra..
Mirándose a los ojos hablando en metáfora, esas metáforas que no se leen, ni se escriben.
Se besan.
Me llamarán ladrón si te robo cada verso no escrito.

Da igual sobre lo que pienses a la hora de escribir, siempre vas a basarte en lo mismo;

En sueños.
Y esto, te prometo que no es metáfora, es leerse uno a otro entre sábanas frías.
Los cuerpos se rozan mientras viajamos en nuestra pequeña cama de 90cm.
Nuestro medio de transporte más puro, más frío.
El aire dando a helar la habitación, a helarnos a nosotros dos.
No encuentro consuelo para esta noche de triste escribir que amanse a tanta delicadeza;

Delicados sus ojos.

Mirándome fijamente, sus lágrimas balanceándose por sus pestañas.
Tirándose por el tobogán de sus mejillas.
Rodeando el circuito de sus perfectos labios rosas.
Y de repente. Se deslizan por los mismos labios; Y ella, sonríe. Y las propias lágrimas saltan.

''Que se pierden mis dedos en los montes de su espalda. Piel morena. Y yo enamorado de ella. Creyéndome que no es verdad, que solo son sueños.''


Y que sean eso, solo sueños.

Muy lejos no estaremos pudiéndola besar en un par de tristes poesías.

Por los cuervos de mi estómago; te juro que te quiero.

Qué que es el querer de unos cuervos, me pregunto.
Díselo a ellos, que son los que me tienen esto patas arriba.
Y que a ellos les encanta amar en silencio. (Cómo a mi)
Debería haber puesto en su hora un espantapájaros.

Por los ojos oscuros, por el pelo castaño.

Por pasarme las noches pensándote sin saber como estarás, si estas durmiendo, o ausente a que salga del armario.
Ya saldré, o quizás algún día entre en el sitio que me corresponde;
Su armario.

Que me recite los ''Te quiero'' más roncos que le salgan., Las caricias más ásperas. Lo besos menos dados.

Que yo me muero por eso, por los sueños de mi morena, por quererla conmigo en una maldita cama de 90cm.

Por tener mi sonrisa atada a la suya.
Por besar lo escrito.
Por escuchar el silencio de sus murmullos a oscuras.
Por nuestros viajes soñando despiertos.
Por mi nombre enlazado al suyo.
Por las Rosas de su cuello, que me muero, si las huelo.
''Por el Sol poeta, escribiéndole a la Luna gitana.''

No estoy seguro en ningún sitio, cielo. Solo en ella.. en nuestra pequeña cama de 90cm..
(Y aunque se escuchen las ausencias gritar, yo te quiero en silencio, como lo haría un monstruo)
''En honor a su amor'' ;

Jose Fernando Cuadrado Ruiz.

viernes, 8 de febrero de 2013

''Declaración de amor''

Qué es la ausencia de unos labios hablándome mudamente.
Que nuestros labios no besen, hagan el amor.

Sobre la fineza de las ojeras de una mujer, unos ébanos calados gritando que el insomnio no existe, es la poesía.
Que no todo se rompe, mírame a mi.
Sobre el frío, y pálido febrero no encuentro mi consuelo en esta ''vida'' tan triste.
La tristeza no suele ser fineza, pero sobre el ''pesar'' de una mujer en sus hombros, y el hueco de sus clavículas encuentro un río de inspiración. Es una especie de charco con palabras. Pensamientos que forman un escribir imperfecto.
''La propia imperfección de unos labios es perfecta.''
Quédate con esa frase que no te he dicho. Que desde que te hablo me encuentro más solo. El caos se vuelve amor, y el amor siempre es odio.

El besar se me vuelve un pesar.
Y mi Pesar no es nada de envidiar.
Sobre mi. A mi lengua, arde.
Ardemos los dos, y no es paradoja.
Es metáfora envidiada.

Ay mi más sincero dolor.. que buenas haces mis noches..
Que no me da pena la Luna.
Y que no deje de pensarte leyéndome entre sábanas.
Y aunque la ciudad se apague, las telarañas del corazón no se derriten. 
Que se apague el corazón, que yo estoy muriendo por vernos feliz a los dos.
Y ella hablándome sobre lo que son unos pétalos caídos, marchitos.
Basándose en el color de las Rosas rojas, que ella las besa y se oscurecen poquito a poco.
Mi dolor, le estas hablando a un sin corazón.

Los monstruos no aguantan mucho fuera de sus armarios oscuros.
Y he salido para decirte esto:

Querida desidia;
Te odio.
¿Quieres morir conmigo?


























Jose Fernando Cuadrado Ruiz.

lunes, 4 de febrero de 2013

Delicadezas.

La delicadeza de unos ojos tristes.
La suavidad de unas clavículas con la piel pálida.
La sensualidad de unas medias rotas.
La poesía de una Rosa roja pinchando los labios de una mujer.
El brillo de las perlitas de tus pupilas.
Los amaneceres en mis ébanos calados.
El cielo gris marchitando la ciudad.

Trocitos de cristal por tu espalda, impidiendo que escale esas montañitas de ''piel pálida''.
Un paisaje desordenado, el de tu cuarto.
Un ángel en la cama durmiendo. (No me cansaba de ver esa imagen)
Se puede decir que me hipnotizó, de una forma u otra me temblaban las manos, y sentía como una brisa fría, pero muy agradable me acariciaba todo el cuello. Por alguna razón yo desaparecía, acabé siendo metáfora.
Pero las metáforas a veces escriben. Sí, escriben. Y cuando lo hacen se rompen por ese placer de escribir sobre un fondo blanco.

Las sábanas color rosa pálido. Y la segunda sábana blanca como el fondo en el que escribo.
Para dormir, un antifaz azul turquesa precioso.
Una cesta repleta de flores rosas en el fondo de la habitación.
Y el gato protegiéndola de el ''frío'' febrero.

''Ay mi ángel'', Sigo sin poder dejar de verla..


                                                   ''La poesía no está solo en letras escritas''

viernes, 1 de febrero de 2013

Sin sentidos.

Como besar al viento.
Como abrazar el hielo.
Como arañar a una araña.
Como escribir besando.
Como besar sin sentir.
Como el sentido del ''sentir'' se vuelve un sin sentido.
Como desnudar tu mente y vestirla de Chanel.
Como sonreír sin ser feliz.
Como ver llover tus ojos.
Como ver llorar al cielo.
Como oír gritar unos labios desesperados.
Como no saber besar a una madre.
Como decir que la distancia no es un obstáculo para dos enamorados.
Como el deshielo de unos ojos tristes.
Como una estampida de caricias en la espalda.
Como una constelación de lunares.
Como que la Luna es de queso.

Y por fin, deja que desnude los poemas, y te vista con sus ropas.

Sé que tienes frío. Así que, vístete.
Encerrando el tiempo en relojes de arena.
Encerrándome a mi mismo en estos sin sentidos.
Y mi alma sigue corriendo perseguida por mi mismo.
No sé dónde estoy, pero sí sé a donde voy.

Quizás me engañe, y que en una noche donde la Luna hace brillar la lluvia en la ciudad, estas tú con una mirada dudosa, y la sonrisa ausente. Y que estés callada, pero te mueres por hablar.


Encerrarme hoy contigo, y nuestros labios haciéndose el amor, mientras nos amamos mudamente.

De nuevo en voz bajita, la letra nerviosa, y nuestras voces temblorosas para mentirnos.
Mentir sería decirte que no te quiero. ¿Pero que es el querer?
Más preguntas sin respuesta. Son sentimientos, sentimientos mudos.
Incluso ciegos. Ciegos nosotros, cariño. Por que no lo vemos.

Con el corazón calado busco una estufa que lo seque, y si no es así. Habrá que estrujarlo para que se seque de verdad, y no hayan más lágrimas.


(Ojalá tus tacones a los pies de mi cama)

''Ojalá yo.. escalando las montañas de tu espalda..''



domingo, 27 de enero de 2013

El Señor de las Rosas.

La de veces que habré muerto en su cuello sin darme cuenta.
Pero: normal.
Acurrucar mi nariz en tu cuello es uno de los más mortales suicidios.
No por que sepa a las más rojas rosas en sí, sino las tienes en el cuello y me desangran.
Cuándo muero por aquéllas, decido escribirlo. Y es que es una muerte tan primaveral que revivo cada vez que me mata.
Bueno, a partir de hoy siempre seré el Señor de las Rosas.
Bella flor cualquiera sin ser tan cualquiera.
Tú que me lees, supongo. Sabes que suena irónico, pero me acuerdo cómo siempre vestías tu cuello de domingo de rosas de cualquier color, pasando por tonos blancos hasta el color pasión. O algo así.
Sí, fueron  aquéllas las que acabaron conmigo.
Tantas grietas que tenían como las de mis labios, y yo que me dedicaba a contarlas.
Que cada espina de aquellas pequeñas me hacían escribir mil poemas de tonos rojizos.
Y de tantas veces que he muerto ya no siento el ''dolor aquél de escribir''.
O quizás lo sienta, pero lo ignore. A ver si así este se fuera.

Después de morir en su cuello, siempre te encargaste de enterrarme en aquel jardín. Pero no en un jardín cualquiera, en  un jardín repleto de ellas. Las mismas rosas que me habían matado al recorrer con mis labios cada centímetro de aquél cuello. Supongo.
''Deja que te escriba en voz bajita'' te decía susurrando, mientras intentaba no morirme ahogado en ti.
Susurraba medio muerto, y el aire golpeaba las persianas rompiendo nuestro silencio.
Y cuándo empezó a empezó a empeorar. ¿Recuerdas aquél viento desgarrando los ladrillos dónde nos gustaba jugar a escondernos del miedo? Y ''Céfiro, ¿eres tú..?''
Pero esa noche no morí por ella. Ya que no era ella quién yacía conmigo. Además,  creo que recordar que las confundí. Pero no. Su recuerdo. Ella me mató.
-
Que duro es ser rosa.
Te sujetan la garganta y te arrancan las espinas hasta desarmarte. O desamarte.
Porque, ¿qué tiene de bonito una de nosotras si no tenemos espinas?
Hunden la nariz en nuestro propio corazón. Que tan rojo él, no palpita, pero guarda mil sentimientos.
¿Y cuando nos deshoja el viento?
No, Zephyr no nos hagas daño. No somos tan asesinas.
Qué flor no tiene complejos. Pregunto.
Pero nos gusta escondernos detrás de un par de pétalos. Así como si sonriésemos. Porque, ¿qué hay más bonito que una sonrisa bien roja de una flor?
Ay, ven, poeta. Escríbenos.