Tengo el recuerdo de una mañana fría, el despertar tarde
y ausente.
Recuerdo una ilusión, sin recordar la hora, pero sí el día.
Recuerdo la mañana helada, pero mis manos calientes.
Sin mencionar la llegada de aquel día,
queriendo olvidar y nada más que olvidar.
Me recuerdo a mi pensando, pensando en silencio
por las hienas.
Recuerdo un dolor inusual pero precioso.
Recuerdo un libro lleno de letras, y páginas.
Pero fíjate, no te recuerdo a ti.
Recuerdo un corte en la axila el día de mi sexto cumpleaños.
Recuerdo lágrimas y mi madre reír.
Recuerdo...
Recuerdo una tarta.
Recuerdo, recuerdo mis calles por primera vez repletas de nieve.
Recuerdo una cámara de vídeo.
Recuerdo mis manos mojadas arrojando a mi hermana bolas de nievo.
La recuerdo enfadándose.
Me recuerdo riendo.
Recuerdo un mal día,
un día triste.
Recuerdo ver entrar a mi madre con sus ojos encharcados por la puerta
de la casa
de mi abuela.
Recuerdo una mala noticia.
Recuerdo llorar con mi hermana pequeña.
Recuerdo un rato después... sonrisas.
Mi hermano había adoptado crías de gato.
Recuerdo día después,
una tristeza grande.
Recuerdo después de siete años
mi madre no está recuperada.
Recuerdo personas, personas importantes,
me hacían feliz.
Recuerdo que al crecer, quedarme solo.
Recuerdo una felicidad brillante
al conocer mi tierra.
Recuerdo Andalucía como otro sentimiento.
Recuerdo Cádiz como un corazón de repuesto.
Recuerdo haber conocido sus fiestas,
los carnavales.
Recuerdo sus coplas, sus pasosdobles
y mis escalofríos.
Recuerdo lágrimas escuchando sus letras.
Recuerdo Cádiz como mi puerta a la libertad.
Me recuerdo sonriendo...
Recuerdo en esos meses conocer bien a una persona,
que me ha ayudado tantísimo.
Recuerdo una tal María Carrasco.
Recuerdo como sus risas y las mías se unían y se creaban más.
La recuerdo enseñándome a tocar la guitarra.
La recuerdo enseñándome flamenco,
cantando fandangos.
Recuerdo mis vellos como escarpias.
Recuerdo mis despertares los más bellos de mi vida en Jerez de la Frontera.
Recuerdo como ese aire limpio,
y el huerto de mi abuelo.
Siendo yo pequeño ayudando a mi tío.
Recuerdo sus gallinas en su corral,
me recuerdo echándoles comida.
Recuerdo de más pequeño en ese mismo lugar,
la matanza de un cerdo.
Y recuerdo a mi padre conmigo.
Tengo ahora mismo muchísimos recuerdos en los que no caigo.
Pero sobretodo,
recuerdo mi infancia como un pañuelo blanco y con olor a rosas
y mi vida actual como un callejón del que se puede salir
y en el que estoy intentándolo.
Recuerdo oír a mi madre llorar
verla llorar
sentir que llora.
Me recuerdo haciéndola reír.
Me recuerdo desconociendo a mi hermano.
Duro como mi padre.
Y aun si conocerle bien,
adorarlo.
Recuerdo a sus hijos y yo jugando con ellos sin parar.
Me recuerdo a mi
sabiendo que los recuerdo son fragmentos de una vida en proceso de crecimiento.
Y sabiéndolo,
llenar mi vida ya sea de disgustos o buenos momentos.
Pero me recuerdo valiente y así me veo.
Recuerdo que los recuerdos son los fragmentos de una vida.
Recuerdo mis despertares los más bellos de mi vida en Jerez de la Frontera.
Recuerdo como ese aire limpio,
y el huerto de mi abuelo.
Siendo yo pequeño ayudando a mi tío.
Recuerdo sus gallinas en su corral,
me recuerdo echándoles comida.
Recuerdo de más pequeño en ese mismo lugar,
la matanza de un cerdo.
Y recuerdo a mi padre conmigo.
Tengo ahora mismo muchísimos recuerdos en los que no caigo.
Pero sobretodo,
recuerdo mi infancia como un pañuelo blanco y con olor a rosas
y mi vida actual como un callejón del que se puede salir
y en el que estoy intentándolo.
Recuerdo oír a mi madre llorar
verla llorar
sentir que llora.
Me recuerdo haciéndola reír.
Me recuerdo desconociendo a mi hermano.
Duro como mi padre.
Y aun si conocerle bien,
adorarlo.
Recuerdo a sus hijos y yo jugando con ellos sin parar.
Me recuerdo a mi
sabiendo que los recuerdo son fragmentos de una vida en proceso de crecimiento.
Y sabiéndolo,
llenar mi vida ya sea de disgustos o buenos momentos.
Pero me recuerdo valiente y así me veo.
Recuerdo que los recuerdos son los fragmentos de una vida.
Recuerdo a un Nando triste, capaz de ir saltando entre charco y charco para evadir el vacío o simplemente como diversión para desquitarse, sin saber la fuerza que tienen sus palabras y sin saber cómo se puede ver la vida a través de ellas.
ResponderEliminarTe echo de menos.
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