viernes, 6 de noviembre de 2015

Terrorismos

Moribunda la hija, famélica la madre.
Qué hacer, cómo actuar.

En una cripta creciente vi nacer la bestia
llamada necesidad, una bestia
humilde y libertaria.

En su vientre viví, y sin ni siquiera
consciencia
ella al darme a luz supo como me llamaría.


Mi descendencia carga con una cruz poco querida,
querida por quien me ha leído, odiada por quien me ha mutilado
al haberme conocido.

Tuve unos años dorados, una eterna gloria impagable, una edad sin descanso.
Fui rebelde y cabezota; incesante.
Todos los egoístas me condenaron,
no les gustaba yo.
No les gustaba como vivía, ni qué criaba en aquel pozo con lengua: No les gustaba lo que decía.

Mucho sonreía, hasta de eso se quejaban.

Y aún con tanta historia y tiempo, me siguen desangrando hoy día.

Soy mujer, de harapos, de pelo sucio, de felicidad, Dicha.
De ceño fruncido.
La que significa libertad.

Me gritan Anarquía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario