martes, 30 de abril de 2013

I

Húmeda la cama
empañado el cristal,
con Alaska en los pies
no veo,
no siento claridad.

A poco de congelarme estoy.
Perdóname si te miento,
pero
es difícil vivir sabiendo quién soy.

Ventisca fría,
y pies descalzos.
Que triste noche,
sin tus cálidos pasos.

No es poesía,
es frío sentido.

Sentido es lo que le falta a esta letra,
para poder escribir sin dolor ninguno.



No, no es soledad si tú estás sentando esperando(la).

El agua cae,
y no son las nubes.
Es la ducha,
ella se está aclarando.

¿Y si ella sale?
que te sonría, la beses, y la abraces, gilipollas.

Sí, triste es,
bien lo sé.
Pero y qué.

Que no hay caricia que no me arranque parte de mi piel.
Que con su voz, tan dulce,
susurrante,
puesta en mis oídos.

Como si fuera miel en paladar,
o el olor de un buen vino.



Si la quiero es por una razón;

me sabe despeinar perfectamente el corazón.




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