Como ya dije, o escribí.
Enamorarse es un suicidio.
Hace unas semanas me llegó aquél sobre, en él; un par de hojas con letras desordenadas.
Y para desorden el mío al leerlas.
Para mi bendita mala suerte, cayó ese día en un jueves.
Nada más y nada menos un jueves de los que abres los ojos sobre las 12:07 y sientes que en tu boca habita un vertedero.
Un vertedero de palabras mal sonantes.
''Joder que asco, vaya mierda de vida. Bueno vida.. a esto no se le llama vida, ¡SE LE LLAMA CAÍDA!''
En fin, tu lo piensas y te levantas.
El suelo frío, y yo cagándome en dios, perdón.
Te quieres hacer el desayuno, la casa sola. Como a veces te gusta, como a veces detestas..
Un vaso, el cartón de leche, viertes la leche en el vaso, lo metes en el microondas, un minuto.
Pasas de cacao y mierdas, leche blanca.
12:32 Mientras te has levantado, te has lavado la cara ''arreglado'' y estar totalmente desayunado.
Ya es hora de que bajes al buzón a mirar.
Lo escrito de esa mañana de lectura y falso romance escrito; http://desidiasconelcorazon.blogspot.com.es/2013/05/cartas-i.html
Después de haberme encontrado las cartas que escribí esa mañana de jueves que también es la de hoy; decidí vestirme, no iba a estar en pelotas todo el día.
Pasé el mediodía y media tarde en mi casa viendo la caja tonta comiendo porquerías.
Por fín, mi esperada noche, las 20:16 salgo y piso la calle.
Cojo mi camino calle abajo, buscando a alguien de quién enamorarse por solo una noche.
No encontré ni a Dios.
Entre antro y antro no había por donde echar un polvo. Perdón, enamorarse.
Total, me cansé de buscar, me fijé en un bar cualquiera, fue uno en concreto que me llamo bastante la atención, entre.
Había lo normal, gente sentada charlando apoyadas en mesas de madera antiquísimas, camareros dando brillo a los vasos, otros echando a borrachos sonrientes..
Lo típico, yo me puse en la barra, la barra era de madera también, brillaba como un lucero, se veía hasta mi horrendo reflejo.
Pedí lo normal, una cerveza.
Una cerveza que se convirtió en un par de chupitos, ese par de chupitos resultó que se hicieron cinco, y esos cinco acabaron siendo piedras del peor Whisky que tenían allí por aquel entonces.
Entre en el bar a las 21:42
Desde que empecé a observar entero el bar, sin dejarme una persona. Fijándome en cada rostro, hasta apoyarme en esa barra y ver aquel monstruo del espejo que no había en esa barra..
Se hicieron las 22:11.
Algo que casi o comento es como iba vestido; vaqueros oscuros, una camisa gris, como el cielo de esa misma mañana en la que me levanté, una chaqueta de cuero marrón, y unas simples zapatillas con también un mal color, un blanco grisáceo que acabaron cogiendo con el tiempo.
Pero si os fijáis en los bolsillos de la chaqueta, llevaba el sobre con las cartas, sí.
Me emborraché leyéndolas, o me emborraché, y borracho las empecé a leer. (Jajajaja)
Una vez las leí completamente ebrio, volví a mirar la barra.. eso me dio que pensar, claro.
Por un momento tenía miedo de que otro chaval más joven que yo, hiciera lo mismo que YO, y que los borrachos que vi cuando entré; el pensara lo mismo de mí, como yo pensé lo mismo con esos dos hombres.
Pero tan pronto como giré la cabeza, el bar estaba vacío, vacío, como mi pecho.
Las sillas todas subidas, un par de camareros barriendo el suelo.Y uno de ellos, que fue la única persona que me dirigió la palabra ese día, esa noche.
Que las únicas palabras que me tendió fuesen; ''¿Buenas noches, ¿que va a tomar?'' y ''Perdone, si es usted tan amable, larguese.''
Ahí vi que el chavalín tampoco pilló cacho.
Me largue borracho y feliz.
Después de un largo día salí de ese bar a la 1:15.
La cama que dejé deshecha me esperaba impaciente.
Precioso.
ResponderEliminarMas o menos como los tuyos ojos.
EliminarMientras sigas escribiendo, podría decirse que la poesía aún no ha muerto.
EliminarY mientras tu lo hagas la realidad y la rima seguirá brillando.
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