domingo, 2 de marzo de 2014

Muerte, vino y sangre.

A la muerte espero.
Adelante con lágrimas en las manos, ¿a cuántos más?
Hoy el primer plato que das a comer y quitar apetito, granadas moledoras.

Tan desgraciadas son las madres, hoy tú les arrancas la vida.
A la muerte espero como todos estos infelices.

Huelo la pólvora, y que bien me sabe...

Hoy te noto cerca y me estás masajeando la mala pena.
Dile a mi familia que la quiero,
aunque esté solo.

No quieras hacer de mí un pozo; porque acabaré siendo todo hueso.


Esos hoyos, huelo más pena y te huelo a ti.

Hoy me disfrazas de muerto y me haces hijo tuyo.

Se lucha sin pensar y acabas como cloaca,
en un agujero grande y oscuro.

Hoy nadie cree en Dios, y hoy todo el mundo cree en Dios.

Vuelvo a oler pólvora... y se impregna en mi alma.

Ante mi ateísmo; hoy tengo miedo.

Haced de mí un muerto anónimo, que yo entre madera y tierra mojada no se nadar.

Hoy las banderas son mi maldición.
Hoy mi bandera es mi estandarte;
lo llevo en mi corazón.
Y por él me desangro.

Buscamos libertad.
Y recogeremos muerte.

Hoy estás tú tan reluciente vestida de negro.
Más mujeres de luto,
nuestro pueblo es el más fuerte
y el más castigado.

El tiempo es de piedra y nuestras venas se vacían.

Hoy  lloro por mis hermanos,
lloro por mis valientes.
Que los tienen encerrados
en jaulas de cielo ardiente.

La paciencia esta madrugada es un capricho,
las vemos llegar de lejos.
Y notamos como sus cuerpos de acero y fuego rompen a amarnos en nuestros pechos.

Con más llantos que disparos, hoy es cuando más rezamos,
cuando menos rezamos...

Atención a mis camaradas de corazón gigante,
aquí nos separamos.
A ti no sé si te quise...
Pero hoy iré a buscarte.

Os tendré en la memoria mientras viva,
mientras muera.

Mi mujer para ésta noche tendría manjares exquisitos.
Temo que nada se lleve al estómago´
y llore mis besos en la frente
de siempre.

Nuestro cielo es negro, en la noche.
Pero sus estrellas son las más rojas,
y no le tendremos miedo
a la celosa muerte.

El aire huele a sangre,
vivos,
muertos.


Otra vez de madrugada
abrimos una nueva botella de vino
llenos de sangre.

Nos ponemos a pensar todos juntos...
Los pocos que somos,
los pocos que quedamos.
Mientras vivamos.

Y entre tantos recuerdos...
Fuimos nosotros
los locos.

De nuevo y entre carcajadas;
La culpa es del vino...


Disparos y sin ningún miramiento, nos cubrimos.
El fuego nos mantiene firmes,
como vivos...
Igualmente,
igual que nos mata...


Nuestros hijos se proclaman orgullosos;
¡Somos huérfanos de un pare rojo!

Ellos sabían que en las trincheras  no se podía jugar...
Que sólo los mayores cobardes,
se tirarían a matar...


Mis niños me dijeron,
tumbados en la cama.
Hambrientos...
''Padre, cuéntenos una historia.''

Quise empezar con que algún día nuestro pueblo sería libre.
Pero no me creyeron.
Y entre sus dos pequeños enfados,
a la mentira...
Los dos
en perfecta armonía,
durmieron.


Mi niña se enfada...
Mi amiga, mi compañera.
Mi clavel, mi rosa.
Mi esposa.
Mi estrella más roja y brillante...

Que no coja el fusil,
y a mí eso me parte el alma.
Pero si no,
¿qué iban a comer?

Las moscas y más la tristeza,
no alimenta.
Mi padre lo decía,
que alimentar,
nada lo hace.
Solo vacía.


Yo que nada más bebo vino y migas de pan.
Que se me quita con sólo ver,
una sonrisa de mis hijos
y la de mi mujer...



Ha pasado mucho tiempo de eso,
y sé con dureza
que jamás los volveré a ver.


Y que el dolor me consuma, ¿qué más podría perder?
Si me estoy apagando en cuerpo y espíritu.
Que por muy ateo que sea,
no dejo de creer.

Que no es que yo rece,
pero sí pienso en nunca perder.
Aunque me disparen en la cabeza,
y nunca deje de llover.

Como me dijo un día no muy lejano mi mare;
''Jomío, tú nunca dejes de crecer.'' 

2 comentarios:

  1. "Buscamos libertad. Y recogeremos muerte." Lástima que ya nadie entienda de libertades... y las tengan que pagar con sangre.
    Entiendo que a veces las palabras suenen a triste, pero tienes que alimentarte de ellas también y sentirlas mientras las dejas caer en ti para crear el camino y que no sea en un abismo. Es precioso y triste, la verdad. Haces un análisis muy general de la vida, y no te culpo por tanta pena en las letras, por desgracia, ahora casi todo es negro.

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  2. Lo escribí con mucha tristeza.
    Pero lo acabé con muchísima alegría.
    Gracias Luz, de nuevo.
    Por ser tú.

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