Al camarada Stalin
Mirad, desde Rusia en sus alturas,
bigotudo y sin pestañear: Como el dirigente, nuestra capa y
camarada, manda al fascismo a callar.
Como qué, como se forja en el frío , en la nieve.
Un deber, campesino, Rojo, infinito
sin ahorcar:
Con poemas y fusiles, deberéis luchar,
amando al compañero, la libertaria, sin rechistar..
Y es nuestro deber, recordar a nuestros caídos
y los que caerán.
Por aquelles soldades , de ideales de metal.
No ardemos, no desaparecemos.
¡Mirad!, ahora desde Rusia y su bravura,
como nos trajeron el mensaje de lucha; Y su llave para nuestra paz.
Con él mismo, en un pedestal.
Capitán, capitán, camarada: <<Adelante, ¡luchad!>>
En tu muerte, tú fallecido, inmortal.
Stalin, camarada, no te olvidaremos
jamás.
¡Mirad! ...
Baja desde el hielo por la llanura
un haz de luz,
que hoy tomamos como lucha y libertad.
¡Sólo son palabras!; Ya, pero no calladas, ahí está.
Animaos campesinos, pedid tierra.
Ahora conmigo, gritad sin flexión:
Reclamad lo vuestro, ¡levantaos!
Coged vuestras herramientas doradas,
por la revolución.
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