Toman los vencejos ramos
y los olivos calvos quedan.
Las áridas aves libres vuelan
con ansia de lindo caos.
Plumas peladas se le atraviesan
gimiendo gritón pálido y quejica:
apenas viento si Levante escapa
ya que lejos sus céfiros se le antojan.
Por mi sonrisa pesada de dientes
el titán cobarde de ayer huye.
Es éste mi Sol perseguidor en ciernes.
(Y yo)
Que amistades nunca tuve
y hoy descanso sobre sus vientres:
temo caer inerte de su nube.
No hay comentarios:
Publicar un comentario